Mecanismos de interrupción del ciclo

Llamamos Mecanismos de Interrupción del Ciclo de satisfacción de necesidades a las maneras que tenemos de bloquear el flujo natural en el ciclo de Necesidades Organísmicas, el proceso que va desde que notamos una necesidad hasta que la satisfacemos y pasamos a otra. Conocerlos nos va a proporcionar mucha información acerca de cómo actuar para sentirnos mejor.

Los principales Mecanismos de Interrupción del Ciclo de Necesidades son:


- Desensibilización:

Como su propio nombre indica con este mecanismo lo que hacemos es No sentir. Tiene su función adaptativa, como todos los mecanismos, que nos deje de doler o molestar algo. Esto nos puede servir cuando no podemos abordar ahora este dolor o malestar. Por ejemplo, estoy en el bosque, me pierdo, hace frio y empieza a llover. Empiezo a sentir frio. Mando esa sensación al fondo de mi conciencia y me concentro en buscar la salida. El problema es cuando hacemos esto habitualmente y dejamos de percibir información valiosa para nosotros/as, nuestras sensaciones y emociones y nos desconectamos de lo que necesitamos. Por ejemplo, dejo de sentir la espalda contracturada porque tengo que trabajar muy rápido. Me desconecto de que necesito hacer algo al respecto. Todas las emociones y sensaciones (incluyendo el dolor) tienen un sentido, nos aportan información y una dirección en nuestro comportamiento.

¿Por qué nos ocurre la desensibilización? Probablemente cuando éramos pequeños no podíamos sentir una emoción o necesidad concreta porque no nos lo permitieron repetidamente, y para poder sobrevivir tuvimos que reprimirla o dejarla de sentir (“los chicos no lloran”). Necesitamos recuperar lo que sentimos como algo nuestro, algo que nos pertenece, valioso para nosotros/as para poder estar conectados con lo que queremos y necesitamos.

- Introyección:

Los introyectos son mandatos que nos han inculcado otras personas, los hemos “introyectado” en nuestro interior, es como si fueran nuestros. Son las voces, gustos, ideas, exigencias, etc. de otros/as. Cuando el niño/a es pequeño sirven para guiarle. Empiezan a convertirse en un problema cuando tenemos muchos y les hacemos mucho caso. Entonces entramos en conflicto entre lo que nos dijeron que debíamos hacer y lo que queremos hacer, entre lo que querían nuestros padres/madres, etc y lo que queremos nosotros. Por ejemplo, voy por la calle y me apetece comerme unos regalices. Oigo la voz de mi madre que dice “comer chucherías es de niños pequeños”. En esta fase podemos sentir nuestro deseo, pero de ahí no pasamos si hacemos caso al introyecto. Podemos decir que cuando introyectamos hacemos nuestras cosas que no lo son, nos creemos que somos más grandes de lo que somos, percibiendo una parte del exterior (esas ideas y mandatos) como algo nuestro. Necesitamos masticarlo y ver con lo que nos queremos quedar.

- Proyección:


Proyectar es ponerle a otros/as lo que nosotros sentimos, pensamos, hacemos, etc. Aunque nos parezca mentira esto nos ocurre más a menudo de lo que pudiéramos creer. Por ejemplo, quedo con un amigo, no tengo ganas de verle porque estoy enfadado con él, le pongo mala cara y le trato mal. Mi amigo decide irse y yo lo que percibo de la situación es: “¿que le pasa conmigo?¿Estará enfadado?.

Aquí ocurre al contrario que en la introyección, cuando proyecto me creo que soy más pequeño de lo que soy, creo que algo que es mío realmente pertenece al exterior. Necesito recuperar mis proyecciones porque si no no me puedo hacer cargo de lo que necesito realmente. Me quedo en un discurso vacío porque no estoy en contacto con lo que me pasa realmente, y le pongo la responsabilidad a otros y al mundo de lo que tiene que ver con mi actuación, sentir o pensar. Voy hacia acciones y contactos mal situados, porque percibo mal la situación.

- Retroflexión:

Retroflectar es hacerse a uno mismo lo que quiere hacer a otros. O hacer a otros lo que le gustaría que le hicieran a uno. Por ejemplo, estoy enfadado con mi hermano y para fastidiarle pongo cara de pena, me pongo triste…me fastidio a mi mismo porque tengo ganas de fastidiarle a él! . En este caso ya hacemos una acción, pero la dirección de la misma no está bien enfocada y la energía se queda en uno mismo/a.

- Deflexión:

La Deflexión es una desviación del contacto directo, lo desviamos del sitio al que realmente queremos ir. Parece que estamos haciendo contacto dentro del ciclo, pero en realidad estamos contactando con otra cosa que no es nuestra necesidad, evitando el contacto con lo que necesitamos. Nos engañamos a nosotros/as mismos/as diciendo que si hemos contactado. Por ejemplo: “me doy cuenta de que me apetece quedar con alguien. En el fondo me apetece quedar con Susana, pero no me atrevo a llamarla. En realidad llamo a Luis y no tomo mucha conciencia de que he evitado llamar a Susana”

- Confluencia:

La última fase del ciclo de autorregulación del organismo es la retirada. La confluencia impide esta etapa. Nos quedamos pegados en el contacto y no podemos separarnos. Nos fusionamos con el otro o con el objeto y perdemos nuestra identidad. Ya no sé si soy yo o el otro. Por ejemplo: “Quedo con mi amigo Luis. Llega un momento en que estoy cansado y quiero irme ya. No me atrevo y decido quedarme”. Con este mecanismo no me puedo separar cuando ya he recibido todo lo que necesitaba, y no dejo espacio para que surja algo nuevo. El Psicólogo o Terapeuta de Enfoque Gestalt conoce técnicas específicas para ayudar al paciente/cliente a través de la Terapia a desbloquear el fluir por el ciclo de necesidades. La Terapia es un proceso mediante el cual un Profesional en la materia (Psicólogo o terapeuta) ayuda a otra persona a no interrumpir su cliclo de necesidades organísmicas.

La labor del Psicólogo o Terapeuta es ayudar al paciente a que no vaya acumulando asuntos inconclusos, y que a lo largo de la terapia vaya aprendiendo a hacerlo por si mismo, para no depender del psicólogo o terapeuta.

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